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miércoles, 1 de abril de 2026

LAS MENINAS O EL PUNTO DE VISTA RELATIVO


En el taller hemos hecho estas meninas en gran formato. Coloridas y con aire ingenuo. Fue un encargo. No sabemos muy bien el destino, pero lo que tenemos claro es que no pasarán desapercibidas. Curioso para ser meninas…

Menina es un término prestado. Viene del portugués y designa a las jóvenes de la nobleza que acompañaban a las infantas en la corte del siglo XVII. Las meninas tenían un papel discreto, pero no menos importante: acompañaban, sostenían la escena, hacían posible que todo ocurriera sin ocupar el centro.

Se las reconoce casi antes por la forma que por su función. Esas faldas amplias sostenidas por el guardainfante, que ensanchan el cuerpo hasta volverlo casi arquitectónico y ensanchaba la figura, marcaba distancia, ordenaba el espacio alrededor. No era solo una prenda: era una estructura que imponía cómo estar, cuánto ocupar, hasta dónde acercarse.

No es un detalle superficial. En ellas, la forma no solo adorna: organiza.

Al decir meninas es inevitable pensar en el famoso cuadro de Velázquez que lleva el mismo nombre. En él, sin ninguna inocencia, la mirada cambia de lugar.

Vemos lo que no debería verse. Vemos al pintor, figura normalmente invisible. Vemos los entresijos de la corte.Y a los reyes, que deberían ser el centro, apenas los vemos. Y nosotros, invitados a la escena sin saber muy bien a quién mirar.

Estrella de Diego, en El Prado inadvertido, habla precisamente de eso: de lo que está delante y no vemos, no porque esté oculto, sino porque no sabemos colocarnos para verlo.

Quizá por eso este cuadro sigue incomodando. No porque sea complejo, sino porque nos desplaza. Nos saca del lugar cómodo del espectador y nos coloca dentro, en una posición que no controlamos. Y entonces todo se vuelve menos estable.

Estas meninas y el cuadro de Velázquez me recuerdan que no hay un único punto de vista. Que lo que vemos depende de quién mira, pero también, y quizá, sobre todo, desde dónde mira.
Un pequeño desplazamiento cambia la escena entera.

Lo que parecía central deja de serlo. Lo que parecía secundario empieza a pesar. Lo que parecía claro se vuelve incierto.

En un mundo en el que constantemente nos vemos dentro de escenas a las que no hemos sido invitados, opinando, mirando, siendo mirados,  quizá no se trate tanto de entender lo que ocurre, sino de preguntarnos desde dónde lo estamos mirando.

Porque quizá no sea que las cosas cambian. Quizá lo que cambia es el lugar que ocupamos dentro de ellas.
Y entonces, como estas meninas, incluso lo que parecía destinado a acompañar
termina, sin quererlo, ocupando el centro.








Coincido con ustedes que estas últimas no son Meninas ;)

9 comentarios:

  1. Qué estupenda 'visión/miradas' has trazado de Las meninas... Velázquez no solo pintó una escena, es como un juego de miradas... según desde donde observamos, la realidad cambia... como la vida misma... nada queda claro, ni siquiera nuestra mirada... El cuadro interactúa, no existe sin las miradas...
    Y qué preciosos dibujos, todos, enhorabuena a los dibujantes!!
    Feliz Semana, Bertha, besos mil

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  2. Si, ha sido un trabajo de encargo y después de pensar y repensar hemos aportado estos dibujos cada uno muy personal.
    Pues si: lo que parecía ser un acompañamiento es el centro ( la mirada es crítica).
    Igualmente querida Milena, tranquila Semana Santa y un tranquilo inicio de abril, a ver que nos depara.
    Un fortísimo abrazo 🤗

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  3. Muy muy muy bonitas estas Meninas tan brillantes tan vibrantes. Me las imagino en un gran panel publicitario. Y comparto contigo la reflexión: todo depende desde dónde se mira. Yo por lo pronto miraré estás Meninas desde el cariño que os tengo, pero también desde la admiración por todo lo que hacéis. AMJ

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  4. Buenas noches:
    Por fin nos hemos acercado a este olvidado rincón , los meses pasan volando...
    AM: Muchísimas gracias por dejarnos tu cariñosa visión de estos trabajos.
    Un fuerte abrazo desde el cariño amiga

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  5. Preciosa entrada con esa luz mencantan.Amiga ,se lo que te encanta impartir y sobre todo esa paciencia tan infinita que tienes,de verdad que tus introducciónes son pura historia del arte.
    Las Humanidades siempre en crisis: pero son las únicas que aportan algo de sentido: a la experiencia, la cultura y la existencia. Y como bien insistes en tus aportes( al pensamiento critico).
    Bertha, te queremos y disculpa por comentarte por el móvil .
    Besos preciosa

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  6. Oins viajera , ese receso y con suerte has elanzado con Semana Santa...
    Pues por aquí estamos dándole un poco de luz a este rinconcito. Se nos han pasado los meses volando.
    Muchísimas gracias por tus estimulantes palabras,que son tan bien aceptadas y más en esta recta que ya vamos a tope. El lunes nos vemos..umm.
    Un abrazo preciosa 💕

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  7. ...por cierto recuerdo ver en tu estudio esas dos damiselas

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  8. ...tnes razón sobre unas clases a Picasso y Kandinsky

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    Respuestas
    1. He quedado maravillado con esas meninas que habéis creado en el taller. Son una explosión de color y de ingenuidad intencionada, con esa mezcla de gracia popular y resonancia clásica que consigue despertar la mirada. Hay en ellas algo profundamente vital: parecen salidas del cuadro de Velázquez, pero atravesadas por la luz del presente, por una libertad que ya no obedece a la rigidez cortesana sino a la emoción del juego y del arte compartido.

      El texto que las acompaña es, además, de una gran finura. No se limita a contextualizar, sino que revela la fuerza simbólica del término “menina”: su raíz portuguesa, su discreción necesaria, su estructura que sostiene sin ocupar el centro. Me ha gustado mucho cómo enlazas esa reflexión con el desplazamiento de la mirada en el cuadro de Velázquez —ese cambio de lugar del observador que nos obliga a reconsiderar qué es ver, qué es ser visto y cuál es nuestro sitio en la escena.

      Tus meninas, como el texto sugiere, parecen jugar precisamente con ese desplazamiento. Son hijas de la cortesía antigua, pero también del asombro contemporáneo. Y como bien concluyes, hay algo profundamente actual en esa inversión de papeles: aquello que parecía acompañar termina, sin proponérselo, ocupando el centro.

      Gracias por esta creación tan llena de inteligencia plástica y de pensamiento visual. Has conseguido que las meninas —esas figuras que velaban desde los márgenes— vuelvan a interpelarnos desde un lugar nuevo.

      Saludos

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